Cuidar el medio ambiente, ¿por qué nos cuesta tanto?

Hoy, 5 de junio es el Día Mundial del Medio Ambiente. Si bien es cierto que en los últimos meses se está hablando mucho más del tema, sigue habiendo poca conciencia social de este grave problema.

Primero de todo, hablemos un poco de esta triste realidad: en los últimos años se ha disparado la temperatura de la tierra, los polos se derriten a un ritmo acelerado, el clima está cambiando y volviéndose más seco, la cantidad de agua dulce se reduce y la contaminación de nuestro planeta está llegando a niveles insospechados. Y es que según se dice, en 2040, es decir, en tan sólo 20 años habrá más plástico en los mares y océanos que peces.

¿Por qué estamos destruyendo el planeta?

Se supone que el planeta Tierra es el único que posee condiciones que facilitan la existencia de vida, al menos que tengamos conocimiento, ya que el universo es enorme. Sea como sea, no tenemos más alternativa, hay que cuidar el planeta porque de lo contrario, no la vida como la conocemos no será posible. Viendo la gravedad del problema, ¿por qué no somos tan conscientes?, ¿por qué el cambio climático no es una prioridad para todos?

  1. No hay más ciego que quien no quiere ver: Hay quien dice que el cambio climático es una invención o quien piensa que quedan cientos de años para que este problema nos estalle en la cara y que por tanto, ni nosotros ni nuestros hijos lo sufrirán. Nada más lejos de la realidad, los efectos del cambio climático ya se ven en la actualidad y las condiciones de vida se pondrán cada vez más complicadas pero priorizamos el beneficio a corto plazo por encima del beneficio a largo plazo. El primer paso para resolver algo es ser conscientes, en lugar de mirar hacia otro lado así que ya sabes, infórmate, busca documentales actuales que hablen de esto y deja de hacer como los avestruces.
  2. Anteponemos nuestra comodidad y confort a salvaguardar el planeta: Gestos tan sencillos como viajar en transporte público en lugar de hacerlo en coche, encender el aire acondicionado o calefacción sólo cuando sea necesario y a temperaturas no muy extremas o llevar siempre contigo una bolsa de tela evitando comprar y adquirir demasiados productos con plástico, parecen cosas fáciles de hacer. Entre todos podríamos provocar que esta velocidad de cambio se redujera. Sin embargo, el ser humano es cómodo, busca el confort en todo momento y siempre tiene prisa. Si vamos a un supermercado, compramos la fruta y verdura allí, aunque haya más envases que fruta, pero no vamos a perder el tiempo en ir a dos lugares diferentes. Además, cuando compramos fruta y verdura, si puede ser pelada, cortada y envasada, mucho mejor, así no me molesto yo. Por otra parte, en la mayoría de familias hay un vehículo por miembro y en la mayoría de desplazamientos que se contabilizan diariamente para los trayectos de trabajo, dentro del vehículo sólo va una persona cuando pueden viajar hasta cinco.
  3. Somos egoístas, si los demás lo hacen, yo también: Muchas veces he escuchado eso de: “¿para qué voy a reciclar?, si en otros países no lo hacen, no voy a ser yo el tonto/a que pierda el tiempo en eso”. Nos falta tiempo para sumarnos a los movimientos que impliquen el mínimo esfuerzo y sacrificio.

¿Qué podemos hacer para revertir o ralentizar los efectos del cambio climático?

  1. Ser conscientes de que tenemos un problema: Ese es el primer paso para cambiar algo, no mires a otro lado.
  2. Reciclar todo lo que podamos: Lee y aprende a reciclar, casi todo es reciclable y mucha gente aún no sabe qué envase va a cada contenedor. Por ejemplo, aunque las toallitas higiénicas supuestamente sean aptas para desecharse por el inodoro, eso no es así, hay que tirarlas a la basura.
  3. Dale una segunda vida a los objetos que compras: a veces se pueden dar otros usos a algo que ya no utilizas o quizás puedes reutilizar botes o cajas que has comprado simplemente como envase de algo.
  4. Piensa antes de comprar: evita la compra de cosas que no gastarás y que posteriormente irán a la basura. Antes de comprar, valora la necesidad que tienes.
  5. Evita la adquisición de plásticos en la medida que puedas: lleva carro de la compra o cesta, compra la comida a granel, mete el bocadillo en un tupper en lugar de envolverlo en film o papel de plata, etc.
  6. Utiliza medios de transporte públicos. Aunque sean más incómodos que el vehículo propio, es lo que más contamina actualmente. Haz uso del coche cuando sea estrictamente necesario.
  7. Utiliza medios de transporte que no contaminen, como la bicicleta.

 

Querer es poder, si todos nos concienciamos, alargaremos lo máximo posible la vida de nuestro planeta.

Encarni Muñoz Silva

Psicóloga sanitaria, colegiada nº16918

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